Cuando te quedás lejos de todo y de todos, ¿cuál es tu cable a tierra? Yo necesito escribir…
Luego de año y medio de no más que noticias, me doy cuenta que sigo en una situación similar. Sigo de novia, esperando poder irme a vivir con mi novio, casarme y tener una familia. Pero sigo con los pequeños problemas de siempre.
Hace unos meses efectué un cambio importante en mi vida profesional, ingresé a un nuevo trabajo el cual espero me de muchos frutos. Sin embargo se me hace difícil, porque no tengo un equipo de trabajo lindo, sólo un señor cuarentón, que tiene ideas muy distintas a las mías, y se siente mi líder cuando el gerente me ha dicho que no lo es.
Mientras tanto no tengo trabajo que hacer, me aburro muchísimo, tampoco ha comenzado esa seguidilla de tareas tan ansiada e imaginada y sumado a todo, sigo discutiendo con mi novio. Eso me quema la cabeza.
Otra vez una pelea insulsa, con un motivo insignificante, y aún así una discusión de gritos y una distancia de un día. Es increíble como sabiendo lo sonso de la cosa sigo pensando que se cae el mundo cuando él se enoja, pero no quiero darle la razón si no la tiene, porque eso me convertiría en lo que él quiere que sea, en obediente sin cuestión. Y si me enojo y peleo, y luego no nos hablamos, me convierto en su madre. ¿Cómo llegar a una solución si él no es consciente de la estupidez del momento?
Pensé que habíamos superado estas cosas, estas peleas sin sentido que nos desgastan, nos lastiman, y nos hacen dudar de si queremos estar juntos. Hay veces que digo “esto no me lo voy a aguantar más” y estoy dispuesta a perderlo todo, y así como así, él cambia de actitud y volvemos al ruedo. No quiero discutir, no quiero pelear, quiero ser yo con él, sin que eso signifique hacer cualquiera. Si no me doy cuenta de cerrar el portón, si no tengo ganas de bañarme antes de ir a dormir, si me gusta mi remera musculosa que apenas se transparenta, si levanto la voz según el tema sin darme cuenta, si me cuelgo 20 minutos hablando con un amigo, si le busco ofertas de trabajo, si lo invito a formar parte de mis amistades y tantas otras cosas más, ¿por qué se tiene que enojar, llevarlo a su propio contexto, mezclarlo con otras boludeces y llevarlo al máximo nivel de no hablar, de irse y dejarme con la palabra en la boca?
Sigue haciéndome sufrir esta situación y quisiera nunca más tener que discutir por algo tan estúpido, pero y ¿si no puedo? ¿y si es así el resto de mi vida? ¿y si él no es el hombre de mi vida? Todo tiene su porque, pero vaya a saber uno si se entera cuál es durante su vida.