El pasado domingo volví de vacaciones. A continuación el relato del día a día. Al final entenderán porqué cambién el tag de Adri a Ardi del Orto.
Sabado 15
Arrancamos el viaje a las 6 am porque Adri se demoró 1 hora completa (y no miento) en bajar 2 bolsos, una guitarra y cerrar las puertas de su casa. Pero después (para compenzar) manejó a 180km/h casi hasta Rosario (y no miento). Yo lloraba internamente por el cagazo, el costo en nafta y el ultraje de Rocco (así nombré a mi auto). Le gusta el hard rock…. pero bien hard. En el camino nos ponía una musica toda ojalatosa al mango era un re kilombo, imposible de dormirte con eso, o sea, cero consideración por el de al lado. Llegamos a Tucumán, habiendonos parado antes en todo pueblo que cruzamos por el camino de la RN34, a sacar fotitos de las estaciones de tren, de las casitas, de las vacas, los caballos y demás boludeces que cruzamos entre Ceres y La Banda, ya que el 3° integrante estaba fanatizado como turista nipon. Ya en Tucumán, dimos más vueltas que un perro para echarse a dormir para encontrar un hotel con garage, o con una cochera cerca, o que fuera barato, todo por no querer sacar los bolsos del baúl, que al final terminamos bajando porque había que utilizar parte del equipaje, pero Adri estaba muy rompebolas con “este si, pero no, y aquel no, pero si” y encima no quería mover el auto y había que patear por todo Tucuman… Esos fueron mis primeros Argh!!!! A la noche, Adri rompia los kinotos con las putas empanadas Tucumanas… tuvimos que caminar un huevo para ir y encima no eran nada del otro mundo… Comimos y principal discusión de por medio: “Callejeros es responsable por las muertes de Cromagnon?”. Titulares: Yo y Adri. Referí: la Colo (mi amiga). Resultado: Hice una analogía con la forma de conducir del Adri, que no le agradó. Pitido de la Colo.
Domingo 16
Víctimas del pseudo turista nipón, con Emi (la Colo) nos tuvimos que aguantar su visita a la secretaría de informes, que le dió 25 mil mapas y cosas para hacer. Obvio, no nos podíamos perder la visita a la casita de Tucumán. Ya a este punto, nuestra velocidad para recorrer los puntos turísticos había sobrepasado ampliamente la de Adri. Salimos de Tucumán a las 15hs para hacer el recorrido de los Valles Calchaquíes. Adri se empacó por que no tomé la ruta exacta que le había indicado la de turismo, y fui por autopista. Eran 20km de mierda y no nos íbamos a perder de nada, pero me la tuve que aguantar sólo por querer ir un poquitin más rápido (de la manera legal). El resto de la ruta consistía en curvas y contracurvas, cada vez con más pendiente y todo camino de cornisa de media calzada. Cada 3 curvas había un punto panorámico, con lo que se avivaba el espíritu nipon. A los 2000 metros de altura, con la Colo empezamos a agarrar el cinturón del auto en símbolo de “estamos listas para marchar”, pero el Adri insistía con las fotos y los fucking turistic points. En algún momento, despues de Tafí del Valle, alcanzamos la altura de las nubes (pura niebla) que no me dejaba ver 1 metro adelante y el camino sin marcar, todo sinuoso como fue descripto anteriormente, no me permitía ir a más de 20km/h e iba recontra cagoneada. De repente la nube se termina y empieza el camino soleado, pero si miraba por el retrovisor veía la cortina gris… una cosa de locos. Llegamos a Cafayate de noche, con lo que quisimos esperar otra noche ahí. Otra vez le tocó a la pobre de mi recorrerse 8 hoteles para ver donde carajo parar. La cena fue terrible… principal discusión de por medio: “Está bien fumar porro? Es un daño contra el propio cuerpo?”. Titulares: Adri y yo. Referí: la Colo. Resultado: “Andá a la Puta que te parió y dejame de romper un rato las pelotas, pedazo de mierda!”
Lunes 17
Arrancamos re tarde para Salta, y como mis tíos nos esperaban tuvimos que dejar pendientes las fotos del camino y demás paradas turísticas. Tuve que bancarme el “pero es un pecado no parar, mirá! mmmmhh!! buh buh!!” y “volvemos otro día, yo quiero recorrer todos los viñedos” (todos los viñedos????!?!? estas en pedo?!?!?!). Todo eso en boca de Ardi (que a partir de ahora pasaba a ser Ardi del orto). Cuando llegamos a Salta, mis tíos unos genios, nos esperaban con unas milas con ensalada, nos llevó a la quinta de Vaqueros, un pueblo pequeño atravesado por la ruta 9 en su versión sinuosa. Mi tía me mostró y me indicó todo y se fue. El mugre del Ardi, que no se había bañado, se tiró directo a la pileta. Estaba medio fresco y nosotras arrugamos con el agua y nos dedicamos al mate. Después hicimos una suerte de reunión para acordar las actividades y recorridos que íbamos a hacer. Figurita nipona quería hacer de todo, como si Rocco fuera una 4×4 indestructible, mientras yo apañaba a mi adorado bebé, sobre todo cuando se insistía con el ripio.
Cenamos unas prepizzas que nos dejó mi tía y a Ardi le molestó que yo chupara el queso del cuchillo con el que corté la pizza. (Cuando tomamos mate o bebemos del pico de una botella no te molesta pero el puto cuhillito, si????) Después jugamos a un jueguito de mesa llamado Bleef, que está bueno, salvo que el Ardi lo jugaba como un niño e inventaba definiciones demasiado infantiles y se reía cual bebé con sonajero.
Martes 18
Por la particular insistencia de Ardi con hacer el “fucking caminito del tren de las nubes”, partimos a San Antonio de los Cobres desde temprano. El camino era muy fulero, había partes donde se había derrumbado el cerro por la lluvia y se habían hecho huellones de barro, agua y piedras, además de lo sinuoso y angosto del camino. Cabe recalcar que los bondis y los camiones pasaban a pleno, y en las curvas no frenaban una chota, pero Rocco conducido por mi, apechugó todo. Despues hubo una parte de asfalto, y luego otra de ripio. En el camino de asfalto se pasa por Santa Rosa de Tastil, donde hay unas ruinas preincaicas. En ese pueblo levantamos unos niños que salían de la escuela y que todos los días caminaban los 6km de distancia hasta sus casas. Eran tímidos, pero Ardi se esforzaba por hablarles como tratando de impresionarnos con su feeling con los niños. En ese último tramo el ripio estaba bien seco, por lo árido del paisaje, pero se habían hecho los serruchitos por la tracción de los coches y Rocco parecía una licuadora, con lo que tuve que ir en 1ra marcha. Cuando llegamos a SA de los Cobres, era un pueblo fantasma… No había una mierda para hacer y la apariencia de verdad que era del lejano Oeste, pero en vez de madera, las casitas eran de adobe. Ardi quería ir al puto viaducto donde pasaba el puto tren de las nubes. Ya eran las 5 de la tarde, y teníamos 3hs de regreso, con lo que yo quería ir volviendo porque la noche en esos caminos es 10 veces más peligrosa. “Vinimos hasta acá y no vamos a ver el viaducto? Dale!”, repetía Ardi al ritmo de su maldita cámara de fotos que flasheaba desde dentro y fuera del auto cada 5 minutos. Yo, que pensaba que estábamos en grupo y quizas a la Colo también le interesaba, y que no íbamos a volver a hacer ese trecho del orto, accedió. Una hora después estábamos en el famoso viaducto, que no es un viaducto, es un puente muuuuuuy alto que pasa entre 2 cerros, a mucha altura (3mil y pico metros). Había un puestito de artesanías con un baño y nada más. Con la Colo fuimos al baño, mientras el pseudonipon buscaba la manera de subir el puente para sacar más fotos. La vieja del puestito nos ofreció un yuyo magnífico, la pupusa, posteriormente referida por nosotras como la “pupu”, que quitaba el mal de puna (apunamiento). A nosotras además nos descongestionó y nos hizo cagar de risa, con lo cual si se abría la puerta del auto, uno pensaría que nos estabamos fumando unos porritos! Mientras nos inhalabamos toda la pupu, Ardi gritaba de arriba del puente como los chicos cuando dicen “mirame mami, mirame lo que estoy haciendo!!! maaaa!!! mirameeee!!!”. Yo desde abajo, re podrída de esperar, le grité que se le iba el bondi y arranqué el auto. Adri baja corriendo, y solicita permiso para conducir. yo:-”pero anda despacito” Ardi del orto:-”si, si” y arrancamos.
Es obvio que cuando el coche es de uno, es muy celoso de quien lo conduce, pero este pibe hagan de cuenta que manejaba un tractor, iba a pleno y Rocco se destartalaba de todos lados, no quedaba un pozo o una piedra que tragarse, todo al ritmo de “guarda el pozo” “ay, la piedra” “sacá las altas, que te hace señas que lo encandilas” “agarrá más despacito” “tirá un cambio, no escuchas el motor?” “las piedras por el medio no!”. Ya se que uno puede ser pesado, pero si el auto no es tuyo y va el dueño arriba, no se supone que moderes tu manera de hacer mierda el coche?? Si yo lo pude hacer tranqui, y sin hacer saltar el estéreo, porqué él no?. La cosa que en un momento me empieza a decir cosas como “ahora te haces la guapa, que hice todo el camino de vuelta?” “cuando manejo yo, no me rompas las pelotas”. YO, que tengo pocas pulgas le señalo “pará y manejo yo, si te jode” y el tipo cada vez más caliente, amaga a parar y arranca de golpe diciendo “No paro una mierda, ahora que ya casi llegamos te haces la viva?” y yo que empiezo a gritar que “es mi auto, no lo quiero hacer mierda, vas a los pedos y yo no me quiero matar en una curva contra un camión, no tenés cuidado y nosotras vamos re cagadas, sabés que? no manejás más y listo”. Ardi re caliente, y típico de un pija corta insatisfecho con aires de superioridad, empezó a manejar como loco, asique me callé y esperé a que parara para sacarlo del asiento del conductor. Ese día compramos comida en una rotisería y no se dijo más nada. Ardi tocó la guitarra como hasta las 3am.
En conclusión el camino es lindo, pero no compensa ni en pedo el objetivo final, el pueblo de mierda y lo largo y desastroso del camino.
Miércoles 19
Nos levantamos re tarde, hicimos unas compritas, comimos unos sandwichitos y nos fuimos al cerro San Lorenzo (que es parte de una Villa con el mismo nombre, muy vip, y uno de los principales atractivos turísticos de Salta). Era un día de trekking. Pagamos la entrada e iniciamos el circuitotradicional con el mapita. En un punto, el camino seguía, pero no estaba señalizado, era para hacerlo con guías, pero este equipo aventurero, a quienes se les había sumado otro grupo porteño, decidieron continuar la aventura por el sendero prohibido. Saltamos ríos, disputamos el camino con tremendas vacas, derrapamos en varias cuestas, hasta que el camino se puso muy empinado y era dificil distinguir el sendero correcto. El otro grupo se volvió y Ardi quería ver cómo seguía el senderito. Ya a estas alturas dejo de mencionar el tema de las fotitos a todo arbolito, bichito, animalito, nube rara, etc etc. La cosa que ya era tarde y en la montaña es sabido que si se tiene 3 hs de subida, son mínimo 2 de bajada, asique con la Colo decidimos volver. Al querer notificarle al Ardi y pedirle que me de la mochila donde tenía las llaves del auto, las de la casa, el teléfono, la campera, el lubricante para los ojos, la billetera, etc, etc, éste ya no contestó. Resulta que el Ardi tiene la costumbre de llevar tres pobres cosas en una bolsita de nylon, de esas del super, al igual que el doctor Chapatín, y como yo si tenía mi mochilita equipada, con mi buena actitud le ofrecí llevarle sus cosas y él en consecuencia, se ofreció a llevar la mochila, lo que no me avisó era que nos íbamos a separar… Por suerte la Colo si tenía su equipaje, con lo que bajamos. Cuando estabamos llegando a la base (hora y media despues), la Colo recibe un llamado de mi celular… Era Ardi!! que cual niño con juguete nuevo le comentaba a la Colo que estaba en la punta del cerro re re re re alto y que una nube lo había pasado por arriba. Le calculé que tenía unas 3hs de bajada, y le informamos, y continuamos bajando separados. Yo estaba muy caliente, porque hacía frío, tenía hambre y no tenía mi teléfono, y encimá el muy hijo’e puta me lo había revisado y utilizado! (eso no se hace). Registramos el descenso a las 17:50hs y notificamos que quedaba uno arriba. Mientras que esperabamos que bajara este banana, nos metimos en un puestito, nos tomamos un rico te de coca, nos clavamos una torta de jamón y queso como la del chavo, y 2 alfajores de la quebrada que eran terriblemente delliciosos. Cuando nos quisimos acordar eran las 21hs, ya de noche, no se veia nada y no andaba nadie tampoco. Asumiendo que lo iban a dejar arriba, fui a dar aviso que uno no había bajado, y cuando llego me encuentro terrible alambrado que cercaba la entrada. CHAN! “Se lo olvidaron arriba, y de noche, no vuelve más” y ahí nomás me agarró un ataque. Lo entramos a llamar al celu mío y aparecía como apagado, entonces yo pensaba “este boludo lo usó de linterna y se le cagó la batería, y ahora no se ve una mierda y se habrá sentado abajo de un arbol a esperar”. Corrí al puestito y le pregunto a la mujer que onda con los de la entrada y le comenté lo que había pasado, y la tipa nos empezó a contar de los que se murieron congelados arriba, el que se perdió en medio de la noche y todas las cosas trágicas del cerro y nos dijo que el circuito cierra a las 18hs, y que despues no quedaba ni el loro, que ella se había quedado por nosotras que no nos íbamos. Yo ya me imaginaba al Ardi con una pata quebrada, levantandolo en helicoptero, buscándolo con linternas con la policia…. Llamé a la secretaría de turismo y contactaron al guardaparques que se vino en un remis. A todo esto eran ya las 21.30 o las 22, y en eso cae el Ardi con la panchez que lo caracteriza. Yo casi me le tiro arriba para acogotarlo y cagarlo a patadas en las bolas, pero en vez de eso me disculpé con el guardaparque por haberlo hecho ir y me limité a putear un rato a 3I que me miraba con su cara de pelotudo pensando en la gran hazaña que había hecho.
Ni hablar que se hizo el McGiver y contó que la noche le agarró casi abajo, y que no se había perdido, que tardó porque las flechas estaban al reves (y claro si tenía que deshacer el camino!), que no tuvo miedo y que no se había dado cuenta que nosotras estaríamos preocupadas a pesar de escuchar el celular, “pero para que lo iba a atender si ya estaba casi abajo…” A todo esto, se había cagado cayendo en el río y mis elementos de la mochila estaban completamente mojados, incluyendo el celu. Nunca más le di mi mochila.
Llegamos a la casa y nos bañamos para ir a una peña, o salir a huevear. Yo, una chica responsable, quise ir en bondi para beber sin moderación y no peligrar la vida de los demás al conducir. Él se quiso hacer el “manejo mejor en pedo” y me dijo que él manejaba, pero mas insistía y mas me negaba. Finalmente fuimos en remis, nos clavamos una picada con 2 birras (chicos tienen que probar la Salta) mortal! y obvio discusión de por medio, sobre no ser tan individualista y hacer la de uno, sino considerar que nos tenemos que manejar como grupo y cuidarnos entre todos. Gritos, peleas, me harto, me tomo un tía maría con crema y ya no me importa nada, la colo se pide otro y quedamos dadas vueltas bien… Empiezan a surgir las conversaciones sobre historias amorosas y como ser con el sexo opuesto, y definitivamente este pibe es un resentido que quiere que las mujeres lo quieran como es (si encuentra una mina así, me arrodillo frente a ella)… En fin, el alcohol ayudó a pasar el mal trago.
Jueves 20
Nos levantamos tardísimo, asique pensamos en hacer algo cortito y nos fuimos a un cerro también famoso que queda sobre el monumento a Güemes, el cerro San Bernardo, que también tiene un teleférico muy trucho que no subimos. En cambio, fuimos por las escaleras… algo así como 1400 escalones, en una subida de media empinación. Con la colo nos colgábamos hablando, y siempre lo perdíamos al Ardi que se quedaba sacando fotito de las arañitas, la vista de salta desde el escalon 2, desde el escalón 5, desde el 10, desde el 20, ni hablar la cantidad desde el mirador de arriba… En fin, despues nos re podrímos de esperarlo y perderlo, y bajamos y el tipito bajó nuevamente de noche despues de nos, pero esta vez, tenía mi mochi conmigo y no me importaba si se quería tirar de un precipicio.
Ya también más temprano habíamos visitado al ahijado de mi tía que trabajaba en una agencia de turismo alternativo y nos habían entusiasmado con un multiaventura. Los precios eran un poco carelli, y Ardi era una mezcla de rata con inversor endeudado a fin de mes, con lo que empezó con temas de guita. Yo que ya venía tanteando el asunto, les ofrecí alternativas crediticias (con mi vieja) para soportar los costos, ya que la colo y yo, decididamente queríamos hacerlo. La colo andaba bien de guita, asique no hubo dramas, Ardi no dijo nada, entonces yo solicité un giro para mi, por si las moscas.
Esa noche nos acostamos tempranito porque al otro día nos esperaba un largo viajecito.
Viernes 21
Mi tío nos levantó a las 6 de la matina con un buen propósito: íbamos a Tilcara. Salí manejando yo, obvio, y el camino era mucho peor de sinuoso que todos los otros que habíamos recorrido. Estaba asfaltado, porque es la ruta 9 a Jujuy, pero son como 50km de media calzada y las curvas súper cerradas y por supuesto, el precipicio al costado. En todo el recorrido, por suerte sólo cruzamos un auto, sin mayores inconvenientes. Me contaron tantos accidentes sobre ese camino, y después de ver todas las cruces de los costados, no entiendo como no la ensanchan, o inventan otra cosa. A Jujuy lo pasamos por el costado, mientras Ardi sacaba fotitos a través del vidrio polarizado y mugriento. Llegamos a Purmamarca, visitamos el mercado de artesanías, desayunamos y fuimos al baño. En algun punto el Ardi se entusiasmó con el viaje a Iruya, con lo que pasó por informes y preguntó. Se trajo todos los horarios de los bondis. Ir a Iruya implicaba algo así como 4 horas de auto hasta Humauaca (saliendo de Salta), dejarlo ahí estacionado en algún lado, tomarnos un bondi que pasaba sólo 2 veces al día, tardaba 3hs hasta Iruya y venía como esos colectivos colombianos, hechos mierda y hasta las bolas y con la gente cargando gallinas y animales de granja, pasar la noche en Iruya, y al otro día hacer toda la travesía de regreso, rogando que el auto estuviera donde lo hubiéramos dejado. Le pregunté a Emi que opinaba, y ella rotundamente me dijo que no se quería tomar un bondi así, asique como yo tampoco quería hacerlo por no dejar el auto y andar así “a la que te criaste”, le dije que no y le expliqué. Ahí salió una nueva discusión con frases “si yo accedo al multiaventura que quieren hacer uds, uds también tienen que ceder” “no dijiste que teníamos que hacer cosas en grupo”, etc, etc. Se hizo tan insoportable…Le dije que si él quería que se vaya a Iruya solo y nosotras al multi solas, que lo que había dicho de estar juntos era que si vamos a subir a un cerro, es sabido que hay que mantenerse unidos por prevención, como equipo, no jugar solo, pero nada que ver con hacer actividades que agraden o disgusten. Bueno en fin, seguía reafirmando su carácter de idiota total. De Purmamarca nos fuimos a Tilcara y ahí también recorrimos el mercado y fuimos a conocer el Pukara. Había un jardín botánico (con flora de la zona) y las ruinas re bien mantenidas. Impresionante de ver. Por supuesto con la colo ya queríamos bajar y Ardi que recién subía y seguía sacando fotos 3km atrás. Lo apurábamos con mensajes, porque queríamos conocer las salinas y se nos hacía re tarde. Salimos de Tilcara como a las 17.30, tuvimos que volver a Purmamarca y de ahí, ir a las salinas en 1 hora. No les puedo explicar lo que es ese paisaje… fantástico… es súper salada (más de lo tradicional de la Celusal). Tipo 19.30 o 20hs, emprendimos el viaje de regreso, Ardi me pidió de manejar, asique lo dejé… es sabido que no se decir que no, y estaba por demás de cansada. En Jujuy tomamos otro camino, por la autopista que es más larga, pero se evita el camino sinuoso que a esa altura estaba super transitado y ya veniamos de noche. Llegamos todos rotos, que ni ganas de salir, en cambio del hambre paramos en un shoping y comimos en el Mc Donald. El tarado discutía que Mostaza era mejor que Mc. ¡que carajos me importa! Si tengo hambre, no me importa de donde es la hamburguesa, para mi es todo igual!!
Sabado 22
Quisimos hacer algo por ahí cerquita, asique nos fuimos a La Caldera, un pueblito un poquito más al norte que tenía un Cristo muy tétrico (no me gustó) y de ahí nos fuimos al dique Campo Alegre, donde la tía nos solía llevar algun otro verano que fui. El día estaba muy feo y en el camino se largó a llover mal. Los riachitos que había a la ida se habían convertido en terribles ríos para cruzar a la vuelta, una cosa de locos como empieza a bajar el agua de los cerros y derrumba barro y piedras… Volvimos a la casa y decidimos hacer un city tour, asique en Salta Capital recorrimos la basílica de la virgen y el cristo del milagro, la iglesia de San Francisco, fuimos al museo de Alta Montaña donde había unas momias incas muy bien conservadas (en perfecto estado se diría). En algun momento también, fuimos a señar el multiaventura. Después nos fuimos a recorrer un poco las peatonales y nos clavamos un sándwich por ahí. Ardi aprovechó para echarme en cara que le molestaba que mi tía se hubiera instalado en su propia casa que supuestamente nos había alquilado. En realidad era de verdad una situación re chota, pero así y todo nos había salido re barato, asique de qué se quejaba… era solo para molestarme o sacarme discusión creo yo, pero no le dí lugar.
Domingo 23
Pascuas. La tía se preparó una comilona de chorizos al roquefort, morcillas vascas, costillita de cerdo, pollo, papas de montaña, quinoa y otras cosas locas. Morfamos como negros y después nos fuimos a hacer una caminata por Vaqueros. Habia mucha zona loteada, y hablando sobre lo barato de los terrenos, el pelotas preguntaba cuánto costaba como si se quisiera comprar uno e irse a vivir allá alejado de todo (ja! como si fuera tan facil). Le seguía sacando fotitos a los countries, a los caballitos, a los terrenitos baldíos y a cada casita que mi tía decía “Ahí viven unos amigos que hacen queso de cabra, ahí unos que se diseñaron su propia casa”, etc, etc. Volvimos tempranito, y tampoco nos dio ganas de salir. La lluvia nos apachurró. El 3I se había mantenido tranqui, no se si por mis tíos o qué carajo.
Lunes 24
Nos dispusimos a hacer el recorrido que nos habíamos perdido a Cafayate, asi que nos levantamos bien tempranito y zarpamos. Iba manejando yo, y llegamos al acceso al dique Cabra Corral. Ahí había para hacer actividades extremas, del folleto que teníamos la propaganda. Con la colo miramos un rato y decidimos tirarnos en puenting. Ardi se cagoneó. El puenting es una suerte de péndulo, donde uno salta de un lado y queda colgado de una soga balanceándose bajo el puente. Se usa una soga normal, y vas colgado de un arnes por la cintura y la cadera. También hacían bungee, pero no me animé y no me daba ya mas el cuero. Al partir de ahí, quizo manejar el niño, que mierda, quería llegar al dique. Tardamos como 1 hora en llegar y ya después no se podía pasar más. Después seguimos el camino a cafayate y paramos en un pueblucho a comer. Discusión de por medio: Ideas políticas, derecha o zurda, comunismo o capitalismo. Ardi se encargó de discutirme todo lo que yo decía, a pesar de que no estaba de acuerdo con nada de lo que él mismo decia. ¡que tipo pelotudo!. Después, paramos en todos los putos puntos turisticos marcados en el mapita que Ardi tenía. Fotografió todo hasta que se empezó a oscurecer, pero casi llegábamos a Cafayate. Llegamos tarde y los viñedos estaban casi todos cerrados. Ya podía imaginarme sus reprochitos porque no había podido ir al maldito viñedo. Yo, que tenía un poco de memoria geográfica y a esta altura me había convertido en un GPS ambulante, ubiqué un viñedo que aún estaba abierto, asique mamá yo llevó al niño Ardian a su bendita excursión al viñedo. Niño Ardian se fotografió todo como si fuera algo muy loco, y se chupó todo en la degustación y se compro unos vinitos. Al salir le pidió a la colo que le sacara unas fotos con las botellas en la puerta del viñedo, porque él había saturado su tarjeta de memoria de 1Gb por 2° vez durante el viaje (que pelotudo). Ibamos a volver, pero con la colo teníamos hambre, asique propusimos o parar y comer bien, o nos clavabamos un sandwich y seguíamos. Ardi comenzó con su indecisión sobre comer bien temprano o comer después, que si, que no, que ahora o que después y “uds que quieren?” – Ya te dijimos! Depende de vos, por nosotras es lo mismo qué y como, pero queremos comer ya! Decidí vos que sos el dudoso!. Finalmente terminamos comiendo ahí. Salimos re tarde y llegamos como a las 12 o 1 a Vaqueros.
Martes 25
Nos levantamos tarde otra vez, y como no teníamos destino fijo, se me ocurrió que podíamos ir a conocer el santuario de la virgen de Shöenstat (no se bien como se escribe) y la ermita que está en el mismo camino y que supuestamente pertenece a una señora que habla con la virgen y realiza oraciones de intersesión. El camino a pie era bastante empinado, un digno esfuerzo diria yo. Era subir hasta un punto medio, bajar al santuario en otra ladera, volver a subir al medio y subir otro poco hasta la ermita y bajar todo. El santuario era muy lindo. El desubicado este abrió la puerta solo para tomarle una foto a la virgen. La ermita era inmensa, pero habiamos llegado tarde, ya no quedaba nadie, pero se notaba de la gran cantidad de gente que suele frecuentar el lugar. Otra vez el desubicado de Ardi quería mandarse a sacar otra foto, porque por la ventana veía que habia algo en una capillita. No entiendo como alguien que es ateo, o no cree en nada pueda querer sacarle fotos a una estatuilla de la virgen al punto de faltar el respeto a la gente que si tiene fe. Realmente un terrible jeropa. De ahí pensamos en comprar unos chipa e ir a una plaza a tomar mates. Iba conduciendo Ardi, y él compró los chipa y los biscochos. Una vez depositados sobre mí en el lugar de copiloto, yo abrí la bolsa y comencé a empurrar chipa y convidar, pero se ve que él tenía la idea de no abrirlo hasta la plaza y le molestó, yo en chiste le dije que era “la ley de la selva”, pensando en comer como animales, y él muy enojado me arrebata la bolsa y se hace el “ah, vos querés la ley de la selva, vas a ver”, y trata de manejar a la vez, cosa que le sale muy mal y yo le digo “dale, chocá el auto también! No ves que no podes con todo?” La discusión se fue poniendo de mal en peor, hasta que le dije que era un pendejo y un pija corta… jajaj! Ya me tenía las bolas llenas y se me escapó la puteada, y sus actitudes me tenían harta. Se ve que el “pija corta” lo tocó realmente (ha de haber sido verdad), porque se puso loco, y yo le decía que pare el auto y cambiemos a los gritos…
Él (a los gritos):- No paro nada!!
Yo:- Pará, porque grito que me estás secuestrando!!
El:- Gritá, que me importa!!
Terrible kilombo. Ve una plaza y para, me bajé inmediatamente del auto y en cuanto bajó le pedí la llave y no lo dejé tocar mas el volante…
Miércoles 26
El miércoles tenía que hacerle el service al auto, asique me levanté temprano y dije que el que quería venía conmigo y el que no, no. Marchamos todos al concesionario que estaba a la entrada de la ciudad, unas 30 cuadras del centro. Al principio tuve una espera de 20 mins mas o menos, pero Ardi que no tenía tiempo que perder (uf, con la pachorra que tiene), se quiso ir caminando. Con la colo nos tomamos un bondi y le pasamos por al lado, paramos a desayunar, visitamos el mercado municipal, donde todo esta muy baratuli y volvimos a buscar el auto. Ardi no aparecía. Volvimos otra vez al centro y fuimos a ver un convento de monjas de clausura, lo encontramos y fuimos a comer unas empanadas tipicas a un lugar muy muy Salta llamado “La Tacita”, re pequeño pero muy hospitalario. Después fuimos al cabildo, que como Ardi ya había ido, nos lo sacamos de encima por un buen rato. Llegamos temprano a la casa y nos pusimos a hacer unos fideos con salsa, ensuciamos un monton de cosas. Al final lo hicimos lavar los platos, porque no había hecho una mierda en los 10 días, el tipo se sentaba en el sillon y esperaba que lo atendieran, que hicieramos de comer, o tuvieramos la iniciativa de pedir, que lavaramos la ropa, pusieramos la mesa, lavaramos los platos, etc, asique por una vez lo hicimos colaborar, pero nos tuvimos que aguantar que rezongara durante toda la tarea diciendo “yo no ensucio tanto” (y porque no los hiciste vos?) “se les pegó en la olla” (lava y dejate de joder!!) entre otras. Que agradezca que hicimos de comer, porque las noches que nosotras seguíamos de largo, el chabón no era capaz ni de llamarse a una rotisería porque “tenía que sacar el candado”, un pancho mal.
Jueves 27
Ibamos al multiaventura. Como no quedaba de pasada, teníamos que ir en bondi y como siempre a Ardi se le hizo tarde. Siempre esperándolo en todos lados, un bajón. Llegamos a la agencia, ayudamos con algunas cosas y partimos. En nuestra 4×4 iba Gonzalo, el instructor, y otro chico que como nosotros iba a participar del viaje, llamado Juan. En un Falcon, iba Mariana y Juancho, otros instructores con 2 galeses que hacian un multiaventura de 1 día. Fuimos hasta la cuesta del obispo, hicimos un ascenso de ½ hora muy empinado y de arriba volamos en parapente. A mi me tocó Gonzalo y a la colo Juancho. Ellos explicaron muy bien que si las condiciones no daban, luego del primer vuelo no podrían volver a aterrizar arriba y el segundo vuelo quedaría para el otro día, pero los chicos no entendieron y se quedaron arriba, cuando nosotros habiamos aterrizado abajo. Eso nos demoró como 3hs, porque como los chicos no bajaban, los instructores tuvieron que volver a subir a pie y volar otra vez. De mientras Mariana nos trajo unas empanaditas mortales. Una vez todos abajo, seguiríamos el camino a Brealitos, y teníamos la oportunidad de hacer un descenso en bici. Yo salí primera, me pasó Juan y llegamos abajo. A los 5 minutos cayó Ardi con la mano ensangrentada con cara de satisfacción, contando que se había dado un palo contra un alambrado. Y detrás cae Emi, con casquito, re caliente porque el tarado se había caido y la había tirado a la mierda. Después subimos todos y seguimos viaje. Pasamos por un pueblito donde nos bajamos al baño en un restaurante, pero como no había nadie y al llamar no salió nadie, medio que nos metimos al baño que se veía desde afuera. Mientras esperaba a la colo, se me aparece el dueño coya, que me re cagó a puteadas por entrar sin tocar y no me dejó darle explicaciones. Nunca vi el timbre (mas bien dicho la piola) y por ello me comí todas las gastadas hasta el otro día. A la noche llegamos a la laguna de Brealitos y allí acampamos. Morfamos asado, Gonza estaba super equipado. Ya a esta altura Mariana, Juancho y los galeses se habían pegado la vuelta. En la laguna se escuchaban los burros que se gritaban entre si, los patos y demás… eramos los únicos en el lugar.
Viernes 28
El celu de la colo nos despertó a todos a las 7am, y después nos colgamos hablando, asique todos arriba!. Ardi dormía en nuestra carpa, pero lo habíamos ignorado y además se la pasaba sacando fotitos. Desayunamos, levantamos el campamento y fuimos a hacer un trekking hasta un ranchito que estaba en el medio de la montaña. Charlamos con la gente de ahí y le dimos lo que había quedado del asado, nos vendieron queso y nos fuimos. Seguimos para un pueblito llamado Cuchiyaco, porque Gonza quería llegar a Yuracatao, pero quedaba muy lejos. Ahí en Cuchiyaco buscabamos a un artesano del cuero que Gonza conocía por el nombre de Arcadio Wayma. Después de recorrer un rato llegamos a su casa y nos invitó a tomar algo, nos convidó de uvas de sus viñedos mientras nos explicaba cosas de las uvas, nos dio a probar mistela, dulces, una verdadera muestra de la hospitalidad norteña, virgen del abuso del turismo. De ahí seguimos nuestro camino a Cachi, e hicimos algunos descensos en bici durante el trayecto. Entre los desensos había un ascenso, que los chicos haciendose los guapos lo quisieron hacer en bici, al primero que levantamos fue a Ardi, que no daba más y ni siquiera sabía colgarse de un auto y se dio un palo terrible otra vez. Gonza le subió la bici y a la camioneta…. Jajaj! Una vez en Cachi comimos como a las 16hs y después fuimos a una pista de aterrizaje y helipuerto a hacer kite boogy. El kite consiste en una especie de vela, parecida al parapente que permite trasladar la fuerza del viento para el desplazamiento del boogy. El boogy es un aparato de tres ruedas, la del frente gira y se conduce con los pies. Otra versión era el board, una tabla de skate con 4 ruedas para el terreno pedregoso. Nos divertimos un monton, estuvo fantástico. Luego emprendimos el recorrido de regreso a Salta. Gonzalo era mucho peor de bestia que 3I manejando, pero ahí lo ví de verdad agarrarse al asiento… ja! para que aprenda lo que es el miedo!
Con la colo no teníamos hambre, asique fuimos a dormir derecho, y el nabo preguntaba:- pero no tienen hambre?
-No!
-Pero comieron algo?
-No, porque no pedis?
-Y… pero hay que abrir el candado del portón…
-No es mucha ciencia, ahi esta la llave. Sino fijate si hay algo en la heladera
-Y pero no es de tu tía, no le quiero tocar
-Ya le comimos un monton de cosas, no pasa nada
-Pero me da no se qué…
-Bueno, hacé lo que quieras, si queres pedir ahí está el tel y la llave, y sino sacá algo de la heladera.
y fue así que Ardi no cenó… ya era la 3° vez que le pasaba lo mismo.
Sabado 29
Dormimos a lo perro, y fuimos a comer por Vaqueros. Ya a esta altura no recuerdo la discusión de la mesa, porque me tenía harta el Ardi. Después nos fuimos al mercado municipal a comprar alfajores, cremitas, coca, unas penquitas y cardoncitos, mientras Ardi seguia recorriendo el centro. Después fuimos al mercado artesanal a hacer mas compritas del tipo artesanal (cosas de cuero, plata y oro, piel de cordero, etc). Ardian rompia los huevos con volver el sábado y manejar de noche, pero no logró convencerme, asique nos hicimos los bolsos y nos fuimos a dormir temprano para arrancar a las 4am.
Domingo 30
3.30am ya estábamos arriba con Emi. Desayunamos, cargamos los bolsos, y Ardi aún daba vueltas. Terminamos saliendo a las 5am. Manejé por 7hs, hasta Ceres (casi 800km). Ahí empecé a notar el cansancio y le pedí a Ardi que me turne pero tranqui. Él quería llegar temprano, asique cuando podía le mandaba pata, y yo me despertaba y lo trataba de calmar. Cruzamos unos cuantos piquetes, pero en todos nos dejaron pasar sin problemas. Llegamos acá a las 21hs, y lo bajamos a él primero. Mientras el dudaba si estaba listo o no para entrar en su depto, le bajamos todo el bolserío del auto y le dijimos adiós y rajamos tan rapido como pudimos. Llegué a mi casa a las 22hs, sin ganas de ir a trabajar y mucho menos de volver a encontrarme con el Ardi del Orto.
Menos mal que la colo me hizo divertir, me cagué de la risa inventandole apodos y señas para irnos a la mierda…jaja! Saco como bueno que recorrí un montón, hice mucha actividad, me divertí, y aprendí que uno nunca termina de conocer a la gente, que es un riesgo irse de vacaciones con alguien con quien no se ha convivido antes y conocí mis limites para tolerar un insoportable! Yo realmente tengo mucha paciencia, pero este me sacó…